Jul 16 2009
Reseña: Calamaro @ Auditorio Luis Elizondo
Publicada originalmente en La Rocka, no. 98 (julio 2009). Les comparto la versión “completa” de la reseña.
La foto es de gabarrot (tomada sin permiso).
Si algo quedó claro en la primera visita de Andrés Calamaro a Monterrey fue que el rockero argentino sabe perfectamente cómo abrir. Abrir álbumes, abrir una que otra herida y definitivamente abrir oídos. Así, la apertura de su concierto ante las 3 mil 2 mil personas que aturdían en el Auditorio Luis Elizondo –estruendosos como nadie en este año de crisis, gargantas tendidas como partidos de futbol– contrarrestó sin problema la espera de un mes luego de que la presentación fuera aplazada por aquello de la influenza porcina.
Pero hablábamos de salmón, no de puercos. Andrés salió al escenario vestido de negro, enfundando en sus lentes raybanneros y calzado en plateado como rines de carro nuevo. Cual buen cuenta-cuentos empezó por el principio: aquel éraseunavez que dejó tatuado desde el ’99, “Tu parte de adelante”, primera canción de su magnífico disco doble Honestidad brutal. Desde la entrada con ese sabor cantinero del teclado la gente se autoinvitó a comenzar la melodía y difícilmente pararían los cantos hasta después de la última canción, en su inútil intento de hacer que el rockero se quedara para-siempre sobre el escenario.
Es difícil dejar de hacer que la gente entre cuando decides abrir la puerta de tu casa. Y Calamaro abría nuevas venas a cada canción, como una bola de nieve que crece. La sólida línea de cuerdas sobre el escenario –los cuatro guitarristas y el bajo– se comprometían de lleno con el rock dylanesco y el vibra Hammond en “Carnaval de Brasil” (con versos mortales de apertura: “La musa es una sola musa / o es una serpiente de muchas cabezas”) y “Mi Gin Tonic”. Después, la entrada a su lado B de Honestidad empezaba con notas familiares pero de otra época: “Stairway to heaven”, en inglés macarrónico, que sutilmente desembarcó en la atonalidad atormentada de “El día mundial de la mujer”. Sin embargo, el epicentro del concierto fue la dupla “El salmón” y “Los chicos” (ésta última la entrada a Lengua popular), donde salió a relucir el lado hard-rockero de la banda: requintos entre lo zeppelin y lo rollingstoniano en una ronda de solos que divertía como un juego de niños a los músicos en el escenario.
A la par de los enérgicos jams, Andrés también abrió chakras y las braguetas más apretadas con sus versos cigarreteros y baladas rompecorazones. Atravesó tanto su repertorio como solista como el de su la banda de rock Los Rodríguez –con quienes tocó en los noventa– y algo de folklor argentino con tangos y boleros. Interpretó “Todavía una canción de amor”, aquella canción de con letra de Joaquín Sabina, en una versión de celebración y de ritmo animado con efecto mortalmente nostálgico para cada verso (“La muerte es una amante despechada / que juega sucio y no sabe perder”). Luego, despidiendo por unos minutos a la banda, hizo dúo con el tecladista a la luz de una vela proyectada en una de las pantallas al fondo del escenario, con cierto dramatismo que recordaba a Fito Páez y su piano. Tocaron “Jugar con fuego” y el tango diluido “Los mareados” (prestado de Juan Carlos Cobián) en las que Calamaro abría la llave de su voz a los impulsos soul mientras se echaba de espalda en espíritu jamesbrownista, logrando la adrenalina aún en las baladas.
Sin dejar la arrogancia y coquetería que solo dan 30 años de carrera, durante el concierto el cantautor tomó el puesto de director musical cuya batuta era su guitarra: dirigía el coro multitudinario –uno que, dijo, “soñaría Joan Sebastian y Mick Jagger”– que le robaba las palabras en el vaivén final de “Crímenes perfectos” (“La moneda cayó por el lado de la soledad y el dolor”), y la introducción melódica a la “Flaca”, la última de la noche, ya con los presentes de pie sobre sus butacas a pesar de la cercanía. Calamaro cerraba inesperadamente las puertas de uno de los mejores conciertos del año despidiéndose con los brazos abiertos, abrazando a una que otra fanática que subía al escenario y dejando en el olvido un par de sencillos de Honestidad (“Te quiero igual” y “Cuando te conocí”), y su cruz de madera, “Loco”, de Alta suciedad, que se la habían pedido a gritos desde los primeros momentos del concierto. Pero para aquellos que no le temen al tiempo, esa lista de pendientes no es más que una ventana que Calamaro oportunamente no olvidó abrir.
POSDATA
Se abre una ventana de MSN con un mensaje de M, poco después de haber regresado del concierto. No daba la una en el reloj de la computadora. “Sí es él”, me escribe, y me envía la liga a la cuenta de Twitter del usuario andres_calamaro. Mensajes nerviosos, en fraseo extraño y destartalado por el exceso de espacios, como de quien ha ido y regresado por el lado oscuro de las palabras:
calamaro thanks the elizondos : que buena audiencia invasora de escenarios ; que buen momento compartido con M-REY ….
Muero por contestar un mensaje, escribir “ya sé, yo también”, como si hubiera pasado las vacaciones en uno de los sillones de mi sala. A contracorriente con el sueño, Calamaro había twittereado después del concierto para un público que en el contador electrónico no llega al centenar de personas. Dan las dos de la mañana y no paran las palabras. No sabemos si estamos despiertos, o si dar amor masivo y luego cariño a brotes de 140 caracteres es lo que nos mantiene con los ojos abiertos.
SETLIST
- Tu parte de adelante (Honestidad brutal)
- Martes de carnaval (Alta suciedad)
- Mi Gin Tonic (La lengua popular)
- Donde manda marinero (Alta suciedad)
- Media Verónica (Alta suciedad)
- Todavía una canción de amor (de Los Rodríguez)
- Elvis está vivo (Alta suciedad)
- Para seguir (El salmón)
- Todo lo demás (Alta suciedad)
- Stairway to heaven / El día mundial de la mujer (Honestidad brutal)
- Los aviones (Honestidad brutal)
- Jugar con fuego (Honestidad brutal)
- Los mareados (tango de Juan Carlos Cobián)
- La copa rota (bolero de Benito de Jesús, y tocada por Los Rodríguez)
- Hacer el tonto (Honestidad brutal)
- Estadio Azteca (El cantante)
- El salmón (El salmón)
- Los chicos (La lengua popular)
- Tuyo siempre (El salmón)
- A los ojos (de Los Rodríguez)
- Días distintos (El salmón)
- Me estás atrapando otra vez (de Los Rodríguez)
- Crímenes perfectos (Alta suciedad)
- Me arde (Alta suciedad)
- Alta suciedad (Alta suciedad)
- Paloma (Honestidad brutal)
- Encore: Canal 69 (de Los Rodríguez)
- Volver (tango de Carlos Gardel)
- Flaca (Alta suciedad)


..aún días después decía que el “recital” de monterrey habia sido muy bueno, y que esperaba volver pronto..me atrevería a decir que tal vez el mejor de la gira, pues mencionaba que debería escuchar el audio de monterrey y la condesa para decidirse por uno
después de todo la gente no le defraudó y se brindó con creces.
duda, la cifra de 3 mil fue la oficial, o al tanteo?
jajaja ya veo que es un error… así que la respuesta correcta es “al tanteo”. chale. gracias. la corregí aquí. en la versión impresa sí aparece corregido.
ahhhh okas no prob
neta era duda, es que segun yo le caben como 2 mil al luis elizondo
saludos
¿Entonces ningún colaborador del blog fué?
¿No que muy eclécticos? huy, pero viene Zoé y llueven videos y reseñas. Tsss.
@ julio césar, a ver, ¿cómo?
esta reseña la escribí yo y salió publicada en la rocka.
q pokitos 2 mil regios (incluyendo tal vez foraneos) para un conciertazo de esa talla…. y se manejo q la cifra extraoficial eran 1400,, peor,,
lo importante es q a, tanto calamaro como a M-Rey, se les movio el tapete con esa noche,
buena reseña, pero x q la idea principal fue “algo de abrir”???
@ benjamin
¿dices del título? esa fue mi nota para los editores cuando envié la reseña; no era un título oficial. lo dejaron. pos ni modo.
@issa: una total disculpa, siento no haber leído quien escribio.
Ahora bien, no es Martes de Carnaval (Alta Suciedad), es Carnaval de Brasil (La lengua popular), ahí nomás por las eh ratas.
Saludos.