Dec 01 2006

The Killers en la Arena: Bien matones

publicado por en 5:01 am || archivado en reseña

por Issa Villarreal

Publicado originalmente en La Rocka (diciembre 2006).

“No victim can ever say we didn’t try”
–Gil Grissom, nueva adquisición de CSI Monterrey.

En algún momento de la noche del martes 12 de diciembre miles de personas de Monterrey fueron atacadas por una ola de música que algunos testigos identificaron “como de los ochentas”. En la indagación de los hechos, encontramos a las víctimas con orejas adoloridas, respiraciones agitadas y muchos que de plano ya no respondían. Nuestras miradas se dejaron guiar por las puntas de sus dedos. Éstas empujaban hacia el frente, al escenario brillante: The Killers, una banda de rock proveniente de Las Vegas, que tocaba por primera vez en la ciudad.

La escena del crimen, el escenario de la Arena Monterrey, se encontró decorada por banderines cutres y luces de Navidad. Testigos informan que el cuarteto mortal se presentó a las diez y cachito de la noche, en el domo con una asistencia de más de 10 mil personas.

Los resultados de la investigación dejaron ver que la banda no anduvo por las ramas: acribilló con cuatro de los sencillos de sus dos discos desde el principio. “When you were young”, “Somebody told me”, “Smile like you mean it”, y el que está actualmente en rotación en MTV, “Bones”. Las primeras víctimas de la noche fueron varias chicas desmayadas por la presión de la turba escuchante contra la barrera antes del escenario.

Antes de que llegaran a la ciudad, se creía que los chicos eran indefensos, al solo contar con un repertorio de dos discos: Hot Fuss (2004), que los hiciera famosos, y el Sam’s Town (2006), para la conquista de territorio extranjero. Se sabía, sin embargo, que sus armas favoritas eran de colección: todo el fuzz de los sintetizadores y las guitarras que se perdían en las olas armónicas. Sonaban retro, toda la influencia new wave, aunque como grupo no tenían más de tres años juntos.

El vocalista Brandon Flowers era una versión saltarina de Freddie Mercury, en su esbelta figura con su chaleco formal y pantalones entubados. Tenía el mismo porte elegante que daba el traducir ‘killers’ como ‘matones’ -salidos de un buen western- más que ‘asesinos’  -como los que salen en nuestros periódicos-. Definitivamente Brandon poseía la energía para ser el líder, no así la presencia: nunca se pudo quitar de encima las caras largas del guitarrista y el bajista que sólo se remitían a hacer su trabajo.

Fue hasta el requinto radiante de “Mr. Brightside” cuando arrasaron completamente con los cuerpos. Bailando, con las manos alzadas, hasta que no podían más. Con rayos blancos que cegaban sus ansiosos ojos, cada uno de los presentes murió en la línea de fuego: “And I just can’t look, it’s killing meee…”. Y dejándolos vulnerables, con la garganta desgarrada, los Killers les dieron la espalda, sin que nadie los detuviera después de su décima rola, para abandonar el escenario.

Se escuchaban todavía gritos y voces del público de algunos que todavía pedían más, cuando los matones volvieron para embestir con tres canciones medianas. Brandon se dio el lujo de ponerse un sombrero mexicano. Los Killers hicieron lo que los rockstars legendarios, en el otro momento mortal de la noche: a luz apagada y canto a capella, invitaron a empuñar las luces. Con los celulares en las manos, la gente se sumió en una oscilante pero enorme marea de brillos, como preludio a la ya última y esperada melodía: “All these things that I’ve done”.

El público exhausto, acribillado y ahogado vio regresar por segunda vez a aquellos bandidos. Fue un acto de crueldad hacer un doble encore, siendo una banda joven. El vocalista salió al escenario envuelto en un delito federal: cual Juan Escutia se había enrollado en una bandera mexicana. La usó para cubrir el piano y rematar con la última melodía, “Exitlude”, final también de su disco Sam’s town. Una melosa despedida acústica para apagar cualquier pulso que siguiera latiendo.

Acaso en poco más de hora y media de intervención rockera fue suficiente someter a los regiomontanos -en especial, a aquellos que reciben MTV como si fuera la Biblia-. Desde ese día la ciudad no volverá a ser la misma. Es una pena informarles que los Killers cometieron uno de los conciertos memorables del año, y sólo nos queda declararlos culpables.

2 comentarios

2 comentarios en “The Killers en la Arena: Bien matones”

  1. roben 15 Jul 2009 a las 9:56 pm

    deberian aventarse unas resenhas de discos de delhotel, les quedan chidas

  2. [...] en la Arena. Según su sitio oficial la venta de boletos comienza el 22 de julio. Pueden leer la reseña de Issa de cuando vinieron en diciembre de 2006 y todavía le [...]

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